Archive for the ‘Día a día en flotamos’ Category

¡Eso nada, hombre! ¡Eso es psicológico, nada, nada…!

17/11/2009

Algo muy importante en el trabajo psicoterapeútico y que fastidia enormemente al cliente aquejado de ansiedad (u otro malestar psicológico) es la idea de que “lo psicológico es inventado”.  Que cuando se cree que algún malestar tiene origen psicológico no tiene importancia, que es inventado, que no es real…que está un poco mal de la cabeza. Pues no señor…lo psicológico no es inventado.  Ahora mismo, mientras lees esto, en tu cerebro se están regulando muchos procesos de los que apenas eres consciente (sólo alrededor de un 2% se manifiestan de forma consciente).  Procesos como la atención, la percepción visual, la memoria semántica, la memoria episódica, etc.  Ninguno de esos procesos se pueden tocar…pero existen.  Es sobre esos procesos abstractos sobre los que asienta la salud psicológica de una persona ¿Has visto alguna vez un software? No me refiero al cd o su carátula, me refiero al manejo de la información de los programas de tu ordenador….¡Y sin embargo existen! ¿Qué sería de un ordenador sin programas o sin su sistema operativo? ¿Qué sería del ordenador si sólo tuviera su soporte físico? ¿Cómo funcionaría? No podría o por lo menos, no funcionaría con sentido y propósito. Pues eso, lo psicológico no es inventado, sólo es abstracto ¿No existe el amor? ¿No existe el odio? ¿No existe la cultura y el arte? ¿Podemos tocarlo? Tampoco nuestra consciencia ni nuestros recuerdos…y sin embargo…¡EXISTEN!  Reducir la vida mental a vida fisiológica es limitado y parcial. Recuerda, lo psicológico no es inventado, existe e influye sobre cualquiera que viva.  Para bien o para mal: lo psicológico es real.

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Psicólogos, psiquiatras y ansiedad

17/11/2009

Hoy comenzamos con esta nueva categoría en nuestro blog: el día a día en flotamos, y lo hacemos con un tema recurrente en nuestros clientes “¿tratamiento psicológico o psiquiatrico?”.  Muchos clientes se muestran reacios a los psicofármacos e intenta que les despejemos sus dudas ¿Cuál es nuestra postura? Pues que no hay que tener miedo al psicofármaco y sí tener claro que el médico (de familia o psiquiatra, normalmente) sepa qué se trae entre manos.  Los psicofármacos actúan de forma muy diversa y por lo tanto su uso debe estar justificado, razonado y no basado la técnica de matar moscas a cañonazos.  Hay que tener una estimación del tiempo de tratamiento psicofarmacológico, su retirada, acción específica, etc.  Lamentablemente, no es lo más común. Probablemente, debido a que muchos médicos de familia (y psiquiatras), por las razones que sean, se limitan a prescribir el pack de la atención primaria que consiste en un antidepresivo y un ansiolítico (da igual su funcionamiento) que se va combinando hasta que el paciente termina creyendo que su caso es imposible.  Mal pronóstico entonces. El problema es que se termina percibiendo que “yo sin esto externo a mí que es una pastilla no puedo seguir” (cambio de locus interno a externo). Ya no hay sensación de que es el propio cliente quien dirige su comportamiento, sino “eso que tengo en mi mano”.

Es indudable, que el estrés y la ansiedad tienen una base fisiológica, pero eso no significa que se reduza a un soporte físico.  La ansiedad es psicológica en gran medida.  El problema no es la respuesta fisiológica (sudoración, taquicardias, falta de aire o desajuste endocrino, por ejemplo) sino su interpretación. En ese punto se centra la intervención psicológica.  Entender la reacción e incluso provocarla en condiciones controladas ayudan al cliente a entrenarse en adquirir una habilidad: dirigir correctamente su ansiedad.